fbpx

La fascinante «Epopeya de Gilgamesh», la obra que contó el Diluvio Universal antes que la Biblia

La Epopeya de Gilgamesh es un extenso poema que narra las aventuras del Rey Gilgamesh de Uruk, quien probablemente vivió y reinó hacia el siglo XXVII AEC aprox.

La epopeya, muy posterior a su reinado, recoge y elabora las leyendas que circulaban sobre él en la tradición oral. El poema, originalmente de origen sumerio, contiene un capítulo en el que se relata la historia de una Gran Inundación, con algunos pasajes idénticos a los bíblicos.

Existen varias versiones de este poema, siendo la más completa, la hallada en la biblioteca del rey asirio Assurbanipal de Nínive (c. 668-627 AEC), escrita en acadio. La tablilla XI de la Epopeya de Gilgamesh, la cual está fraccionada e incompleta pero aun así es legible, es la que contiene la narración del Diluvio y forma parte de la colección del Museo Británico.

Epopeya de Gilgamesh – Tablilla del Diluvio

El “Noe” de esta versión se llama Utnapishtim. La etimología del nombre, se compondría de dos elementos, “Ut”, del cual no se ha encontrado una explicación satisfactoria aún, y “Naphishtim”.

Este segundo elemento es del babilónico antiguo, que significaría “aliento” y por extención “vida”, derivado de la palabra consonántica NPSH (infinitivo naphashu) “que respira”, y en el caso genitivo, sería un compuesto: “de la vida”.

La tablilla del Diluvio cuenta que hubo una época en que los dioses vivían junto a los humanos en la ciudad de Shuruppak. Pero un día estos decidieron acabar con la raza humana mediante una gran inundación, dado que estos no paraban de molestar a los dioses con su actividad:

Utnapishtim dijo a él, a Gilgamesh: “Te revelaré, Gilgamesh, una materia oculta y un secreto de los dioses te diré: Suruppak era antigua como lo eran los dioses de su interior, cuando sus corazones impulsaron a los grandes dioses a suscitar el diluvio. Estaban Anu, su padre, el valiente Enlil, su consejero, Ninurta, su asistente, Ennuge, su irrigador. Ninigiku-Ea también estaba presente con ellos”.

Enki, una de las principales deidades y creador de la raza humana en las leyendas sumerias, contrariado con la determinación de los demás dioses decide alertar a Utnapishtim de la inminente inundación. Hablándole a través de las paredes de la choza de Utnapishtim, le da la orden a éste de construir una nave y subir a esta a todas las especies vivientes.

”¡Choza de cañas, escucha! Hombre de Suruppak, hijo de Ubar-Tutu, ¡Demuele esta casa, construye una nave! Renuncia a las posesiones, bucea la vida. ¡Desiste de bienes mundanales y mantén el alma viva!” … “A bordo de la nave lleva la simiente de todas las cosas vivas.”

Y luego Enki se asegura de darle las medidas exactas de la embarcación:

“El barco que construirás, Sus dimensiones habrá que medir. Igual será su amplitud y su longitud. Como el Apsu lo techarás”.

En el proceso de la construcción, Utnapishtim describe:

Los pequeños llevaban brea, al paso que los grandes transportaban el resto de lo necesario… Seis medidas “sar” de betún eché en el horno, (Gen 6,14) tres “sar” de asfalto también eché en el interior, tres “sar” de aceite los portadores de cestas transportaron, aparte de un “sar” de aceite que la calafateadura consumió, y los dos “sar” de aceite que el barquero estibó.

Y luego detalla con precisión ciertas medidas de la nave, como en la versión bíblica:

Un acre (entero) era el espacio de su suelo, Diez docenas de codos la altura de cada pared, Diez docenas de codos cada borde del cuadrado del puente. Preparé los contornos y lo ensamblé. Lo proveí de seis puentes, Dividiéndolo así en siete partes. El plano de su piso dividí en nueve partes.

El plazo de construcción fue igual que en el caso del Arca:

“Al séptimo día el barco estuvo completo.”

Como Noé, Utnapishtim subió a su familia, animales:

“Cuantos seres vivos tenía cargué en él. Toda mi familia y parentela hice subir al barco. Las bestias de los campos, las salvajes criaturas de los campos, Todos los artesanos hice subir a bordo”.

Luego la tierra fue asolada por una tempestad que duró seis días y seis noches:

Durante un día la tormenta del sur sopló, acumulando velocidad a medida que bufaba sumergiendo los montes, atrapando a la gente como una batalla. Nadie ve a su prójimo, no puede reconocerse la gente desde el cielo. Los dioses se aterraron del diluvio, y, retrocediendo, ascendieron al cielo de Anu. Seis días y seis noches sopla el viento del diluvio, mientras la tormenta del sur barre la tierra.

Y al séptimo la tormenta cesó:

Al llegar al séptimo día, la tormenta del sur transportadora del diluvio amainó en la batalla, que había reñido como un ejército, el mar se aquietó, la tempestad se apaciguó, el diluvio cesó.

El Diluvio había exterminado toda la humanidad:

Contemplé el tiempo: la calma se había establecido, y toda la humanidad había vuelto a la arcilla. El paisaje era llano como un tejado chato.

Utnapishtim, tal como lo hizo Noé, se asomó para observar el panorama:

Abrí una escotilla y la luz hirió mi rostro. Inclinándome muy bajo, me senté y lloré, deslizándose las lágrimas por mi cara.

Y cuando el barco se asentó sobre el Monte Nisir, Utnapishtim pudo vislumbrar los picos cercanos:

Miré en busca de la línea litoral en la extensión del mar: En cada catorce regiones emergía una comarca montañosaEn el Monte Nisir el barco se detuvo. El Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento durante seis días.

Luego, Utnapishtim envía a sus emisarios – una paloma, una golondrina y un cuervo – para ver si la Tierra estaba nuevamente habitable:

Al llegar el séptimo día, envié y solté una paloma. La paloma se fue, pero regresó; puesto que no había descansadero visible, volvió.

Entonces envié y solté una golondrina. La golondrina se fue, pero regresó; puesto que no había descansadero visible, volvió.

Después envié y solté un cuervo. El cuervo se fue y, viendo que las aguas habían disminuido, come, se cierne, grazna y no regresa.

Entonces Utnapishtim salió del arca e realizó un sacrificio a los dioses:

Entonces dejé salir todo a los cuatro vientos y ofrecí un sacrificio. Vertí una libación en la cima del monte.

Los dioses olieron el sabor, los dioses olieron el dulce sabor, los dioses se apiñaron como moscas en torno al sacrificante.

Después de esto, la “gran diosa” se compromete a no volver a destruir nunca más a la humanidad:

Cuando, al fin, la gran diosa llegó, alzó las grandes joyas que Anu había labrado a su antojo: “Dioses, tan cierto como este lapislázuli está en mi cuello, no olvidaré, recordaré estos días, sin jamás olvidarlos

Luego de un altercado con Enki, Enlil – su hermano y quien había planificado el exterminio de la humanidad con el Diluvio – bendijo a Utnapishtim y su mujer, designándolos como semejantes a los dioses:

A esto Enlil subió a bordo del barco. Cogiéndome de la mano, me subió a bordo. Subió mi mujer a bordo e hizo que se arrodillara a mi lado. De pie entre nosotros, tocó nuestras frentes para bendecirnos: “Hasta ahora Utnapishtim fue tan sólo humano. En adelante Utnapishtim y su mujer serán como nosotros dioses.

El Diluvio Sumerio: Ziusudra

Otra de las versiones de la Epopeya de Gilgamesh es el ejemplar de la colección de Nippur del Museo de Pennsylvania. La misma contiene asimismo un relato del Diluvio, pero a diferencia del anterior este está escrito en sumerio. Esta tablilla, escrita de ambos lados y datada del siglo XVII AEC, evidenció que el capítulo del Diluvio del relato babilónico de Gilgamesh no era más que otro tanto de herencia sumeria.

Tablilla de Nippur con el relato del diluvio – Penn Museum

El interés del documento reside, no sólo en el hecho de que se trata de un documento único, no habiéndose descubierto hasta la fecha ningún otro texto sumerio que evocase el Diluvio, sino además en que contiene una introducción que revela en gran medida la Cosmogonía y la Cosmología sumerias, en cuanto a la creación del hombre y al origen de la realeza.

En esta versión sumeria del relato del Diluvio, el protagonista se llama Ziusudra, que se corresponde con el último rey de Sumer antes del diluvio, según consta en la Lista Real Sumeria. El texto tiene muchas lagunas pero se puede interpretar claramente el mensaje del relato, aún con los faltantes existentes.

Tablilla de Nippur con el relato del diluvio – Penn Museum

El texto de la tablilla se extiende largamente con un relato sobre el descenso de los dioses a la Tierra, la creación de la humanidad, los animales y la vegetación. Luego el poema dice que Ziusudra era un rey piadoso, temeroso de los dioses, siempre atento a las revelaciones transmitidas por los sueños y encantamientos.

Según parece, Ziusudra está situado ante una muralla cuando una voz de alguna deidad le anuncia que la asamblea de los dioses ha decidido provocar un diluvio y «destruir la semilla del género humano».

… El diluvio, así fue convenidoEntonces Nintu lloró; La divina Inanna entonó una lamentación para su puebloEnki tomó consejo de sí mismo. An, Enlil, Enki y Ninhursag… Los dioses del cielo y de la tierra pronunciaron los nombres de An y de Enlil.

… Ziusudra, de pie a su lado, escuchó. «Mantente cerca de la muralla, a mi izquierda…; Cerca de la muralla, yo te diré una palabra, escucha mi palabra; Presta oído a mis instrucciones: Por nuestro…, un Diluvio va a inundar los centros del cultoPara destruir la simiente del género humano… ; Tal es la decisión, el decreto de la asamblea de los dioses. Por orden de An y de Enlil…, Su realeza, su ley, le será puesto término.

Seguidamente, el poema debía de extenderse largamente sobre las instrucciones dadas a Ziusudra sobre cómo construir un navío gigantesco, el cual le permitiría salvar su vida, pero esta parte del texto está destruida. Lo que sí se ha conservado es la parte siguiente sobre cómo las aguas del Diluvio sumergieron a la Tierra, ininterrumpidamente, durante siete días y siete noches.

Todas las tempestades, de una violencia extraordinaria se desencadenaron al mismo tiempo. En un mismo instante, el Diluvio invadió los centros del culto.

Cuando, durante siete días y siete noches, el Diluvio hubo barrido la tierra, Y el enorme navío hubo sido bamboleado por las tempestades, sobre las aguas, Utu salió, el que dispensa la luz al cielo y a la tierra.

Ziusudra abrió entonces una ventana de su navío enorme, y Utu, el Héroe, hizo penetrar sus rayos dentro del gigantesco navío. Ziusudra, el rey, Se prosternó entonces ante Utu; El rey le inmoló un buey y sacrificó un carnero.

Vuelve a haber un faltante en el texto, y lo que sigue es la deificación de Ziusudra a quien le dan la vida como la de un dios:

An y Enlil pronunciaron: «Soplo del cielo, soplo de la tierra», por su… él se tendió, Y la vegetación, surgiendo de tierra, se elevó. Ziusudra, el rey, se prosternó ante An y Enlil. An y Enlil cuidaron de Ziusudra: Le dieron una vida como la de un dios.

Un soplo eterno como el de un dios hicieron descender para él. Entonces, Ziusudra, el rey, Salvador del nombre de la vegetación y de la simiente del género humano, En el país de paso, el país de Dilmun, allí donde sale el sol, ellos le instalaron.

La transcripción griega

Otra referencia al Diluvio la brinda Alejandro Polyhístor (100 AEC – 40 AEC), erudito griego que reprodujo los escritos de Berossus y transcribió el siguiente texto:

“A la muerte de Ardates, le sucedió su hijo Xisuthrus (Ziusudra) y reinó dieciocho saros. En su tiempo sucedió el Diluvio Universal, cuya historia se da de esta manera: A la deidad Kronus se le apareció una visión y le avisó que el décimo quinto día del mes Daesia habría una inundación que destruiría a la humanidad.

Le mandó poner por escrito una historia del principio, progreso y conclusión final de todas las cosas hasta el momento presente, y de guardar esas narraciones a buen seguro en la Ciudad del Sol, en Sippara;

De construir un barco y llevar consigo en él a sus amigos y parentela y de meter a bordo todo lo necesario para sustentar la vida, y llevar también toda clase de animales que volaran o que corretearan por el suelo, y que se confiara a la profundidad. Habiéndole preguntado a la deidad adonde tenía que ir, recibió esta contestación: A los Dioses.

El hecho de que este relato se encuentre presente en una impresionante cantidad de culturas ancestrales de todos los continentes aboga la idea del suceso como un hecho histórico más que mitológico.

Esta multiplicidad de fuentes (interrelacionadas en algunos casos, pero independientes en otros) que narran lo que se puede asumir como un mismo acontecimiento, no hacen más que corroborar el suceso, más allá de las variaciones y localismos que cada una le aporte.

Únete la tribu en Facebook para compartir y conocer temas similares: D'A
Busca en FB a: Dimensión Alterna únete y comparte tu opinión en la comunidad.
Recibe actualizaciones inmediatas: Suscribir al grupo de whatsapp

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

oscarhttps://oscarsaid.com
Formador de historias verídicas y mitológicas en la configuración de D'A (Dimensión Alterna) puede seguirme en la red social o en el grupo de FB: Dimensión Alterna

Artículos relacionados

artículos populares