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La verdad detrás de Pacal, el astronauta de Palenque

Cosmonauta ficticio

Cosmonauta: Persona que conduce una nave espacial o forma parte de su tripulación.

Ficción: Acción de presentar como verdadero o real algo que es imaginario o irreal.

En 1949 el arqueólogo Alberto Ruz de L’huiller descubre en un templo, bajó una escalera de cuarenta y cinco escalones, un sello oculto que daba a una gran piedra triangular.

En la parte inferior observó una zona rellena de pedruscos y cal, al abrir dicho hueco, pudo asomarse y ver lo que contenía la espaciosa cámara: la espectacular cripta que contenía una gigantesca lápida tapando el sarcófago donde yacía el señor Pacal.

La lapida tenía unas medidas de 3,80 metros de largo, 2,20 metros de ancho y un espesor de 25 centímetros, con un peso aproximado de 5 toneladas.

Lo interesante de este descubrimiento es el magnífico trabajo realizado en el relieve de la tapa labrada. En efecto, en ella se reproduce la figura de un hombre con atuendo maya, en una posición semiacostada en una especie de silla con cinturón de seguridad y con los pies apoyados en unos pedales y controles al frente y una gran cantidad de tornillos, resortes, caños, tableros y palancas de mando.

El científico soviético A. Katsantsev no tiene ninguna duda que se trata de un navío espacial y así lo ha atestiguado en diversas publicaciones e infinidad de conferencias. Es más, ha dibujado un cohete asimilándolo al relieve de la lápida y las coincidencias son sorprendentes.

En 1969 la NASA encontró 16 puntos coincidentes entre el dibujo de la lápida y el módulo de mando de una cápsula espacial contemporánea. Hasta ese momento no cabía duda de que la imagen esculpida era la representación de un astronauta dentro de un módulo espacial fuera de la atmósfera terrestre, controlado o dirigido por un ser.

El 8 de noviembre de 1949, elevada dicha losa a 1,12 metros, Alberto Ruz de L’huiller pudo observar con comodidad el interior: una tapa perfectamente pulida, de la que sobresalían dos secciones, como orejas.

Dicha tapa se encontraba labrada a la manera de una forma humana, en un solo bloque; retiró cuatro tacos de madera que cubrían orificios realizados en la misma, y la levantó. El interior estaba pintado de rojo, y en el fondo yacía un esqueleto humano cubierto de joyas. Su talla era de 1,70 metros y su cabeza se hallaba guardada por lo que fuera una mascara de jade, lamentablemente rota.

Sus restos difieren totalmente de las características físicas del pueblo Maya. Los antiguos Mayas eran personas que medían alrededor de 1,50 metros, lo que hace pensar que no era Maya comparada con el hombre de Palenque.

Otra prueba de la identidad no Maya del sr. Pacal es que como símbolo de belleza los Mayas se incrustaban piedras preciosas en los dientes, y éste carecía de ellas. La cantidad y calidad de las joyas encontradas daban una idea de la elevada alcurnia de quien allí yacía, manos delgadas, dedos alargados cubiertos de anillos, y su cráneo no se encontraba deformado, práctica usual entre los Mayas.

Los Mayas enterrados en templos eran normalmente celebridades. No hay pruebas de la existencia de cacique, chamán o rey con tal descripción en ninguna inscripción de algún otro monumento Maya. La única explicación para los servicios fúnebres de tal magnitud en este individuo es que él haya sido considerado como un dios o semidiós.

Entre las coincidencias que tiene esta lápida con una nave espacial, se pueden mencionar:
1- En la nariz de Pacal se puede observar un especie de aparato que serviría como respirador y cumpliría la función del casco de un astronauta.
2- En la parte delantera se ven botones y palancas.
3- El cabello ingrávido, como estaría un astronauta sin el casco.
4- En la parte trasera del aparato se distinguen las llamas producidas por la supuesta nave.

Uno de los errores más comunes en la búsqueda para descifrar la pieza, es la orientación de esta, pues suele mostrarse en posición horizontal, cuando la forma correcta de observarla, es verticalmente, lo que descubre, lo que los mayas denominaban un «árbol de la vida» y no partes de una nave tripulada, lo cual tiene mayor sentido tratándose de la lápida de una tumba.

El árbol de la vida simboliza el puente entre el inframundo que son las raíces del árbol, los cielos ya que las ramas del árbol llegan más allá de las nubes y la tierra que es el tronco.

En el siguiente relieve, se puede apreciar un ejemplo del árbol de la vida Maya, que no tiene nada que ver con las conjeturas del astronauta de Palenque, quien vea el relieve nunca sospechará, imaginará, deducirá, presentirá o llegará a la conclusión de que sea un cohete o nave espacial.

Ya ubicado el árbol de la vida Maya en la lápida del astronauta de Palenque, hacemos la comparación entre las dos relieves:

La primera coincidencia entre  los dos dibujos, es el ave que corona el árbol de la vida, Xib’ Muut, aspecto de el dios supremo de los mayas, Itzamnaaj K’inich Ajaw como deidad patrona de las aves y del nivel celeste, es el pájaro celestial, símbolo del reino celeste. A la izquierda y derecha se representa al dios Ceh, deidad de la sacralidad maya, alrededor del árbol se ven representaciones de cuentas de jade, conchas y símbolos de sangre.

En la parte superior del árbol de la vida del llamado astronauta de Palenque (en color verde) se encuentra el pájaro celestial, es un quetzal y se encuentra esperando que el rey Pacal subiera. También podemos observar  las raíces ( en color amarillo ) simbolizan la conexión con el inframundo y de donde escapó el rey Pacal subiendo por el árbol de la vida.

El Pájaro Celestial, tiene una cola larga, alas personificadas (personified wing) y la cabeza de un monstruo zoomórfico (zoomorphic head), a menudo aparece con un objeto redondo y una cinta tejida sostenida en su boca (disk and braided ribbon), con un trébol pectoral alrededor de su cuello y un ornamento asociado a una venda del jade.

Aquí un relieve de otro quetzal:

La segunda coincidencia, entre las dos fotografías, es la serpiente de dos cabezas que se encuentran entrelazadas entre el árbol de la vida, arriba del rey Pakal.

De la mandíbula de la izquierda emerge el dios K’awiil y de la mandíbula de la cabeza derecha el dios Hu’unal, ambos dioses parecen acompañar al rey Pacal a trascender los   diferentes planos del cosmos.

Un símbolo que es fundamental en la mayoría de las civilizaciones antiguas es la serpiente y para los Mayas es símbolo de la realeza.

La serpiente representa la renovación del cuerpo y de la vida, estando plasmada en otros dibujos o relieves Mayas.

Es representada en diferentes formas artísticas.

En el equinoccio de primavera la serpiente despierta de su hibernación, como si volviera de la muerte, renace con el nacimiento del sol y como prueba de su renacimiento deja atrás su piel, abandonando su vieja envoltura.

Shed snake dry skin in a nature

En el siguiente dibujo, ya es posible identificar al pájaro celestial (verde) y las raíces del inframundo (amarillo), observamos que en la lápida del astronauta de Palenque hay otra serpiente de dos cabezas (gris) que se encuentra en el inframundo y simbolizan la serpiente del lado Oeste que es el Dios K (oscuridad) y la del lado Este el Dios Bufón (luz).

Mientras cae por el Árbol de la vida, Pacal se asienta sobre un monstruo solar. Éste aparece en un estado de transición entre la vida y la muerte: es esquelético de la boca para abajo, pero sus ojos tienen las pupilas dilatadas de los seres vivos.

En la vida real, el sol entra en ese estado de transición al amanecer y al ocaso. Aquí, sin embargo, el emblema del monstruo solar contiene un cimi, o signo de la muerte, lo que especifica que la imagen marca la muerte del sol o puesta del sol. El astro, situado en el horizonte, está listo para zambullirse en el Inframundo… y llevará consigo al rey difunto.

Pacal parece tambalearse sobre la cabeza del monstruo solar en una posición irregular. Esta extravagancia señala que también él está en transición de la vida a la muerte. Se desprende de su taparrabo y de las pesadas cuentas de su collar (tiene una parte delantera y otra dorsal), que flota escapándosele del cuerpo; va con las rodillas flexionadas, las manos relajadas, el rostro bien compuesto: no cae aterrado, porque espera vencer a la muerte.

Un hueso prendido de su nariz significa que incluso en la muerte lleva consigo la simiente del renacimiento. En maya, los vocablos hueso y semilla grande son homófonos; así pues, el hueso es la semilla de la resurrección de Pakal. Finalmente, Pakal cae como deidad: su frente está penetrada por el cuchillo del dios K. El rey fue dios durante su vida y es dios al caer en la muerte.

El Nivel de los Cielos


-1. En la parte superior de la lápida nivel de los cielos, o el mundo de una criatura en forma de pájaro una cruz central. Según apuntan estudiosos, el ave es en parte serpiente parte pájaro, con lo que representa intermedio entre los cielos y la de su cabeza y cola hay dos representaciones del dios sol.
-2. La cruz es en realidad una ceiba, sagrado de los mayas, y se le considera doblemente sagrado cuando brota entrada de una cueva. En la lápida, es la ceiba y la tumba, la caverna, vez significa la entrada al inframundo.

El Mundo de los Vivos

-3. La ceiba gigante tiene una serpiente y dos cabezas que enredan su cuerpo en las ramas. Estos elementos pertenecen al mundo de los vivos.
-4. De las fauces de la serpiente salen dos dioses del mundo medio: el Llamarada, del lado izquierdo, dios Bufón, del lado derecho.
-5. El rey Pacal aparece esculpido en su descenso al inframundo, camino que siguen todos los que pasan el mundo de los vivos. Para los mayas el inframundo era, en muchos aspectos, más importante que el mundo de los vivos.

El Inframundo


-6. El signo de cuatro partes sobre cual está sentado el rey simboliza su condición real. Este elemento es el sombrero en la cabeza del gran monstruo que se encuentra en la base de la lápida. Esta criatura es el dios sol del inframundo; su sombrero (muy hundido, a la altura de los ojos) muestra el signo Kin del sol, que es una flor de cuatro pétalos. La nariz del monstruo es la imagen de la del mono araña, que es el Ahau o dios solar. Las quijadas del monstruo son huesos descarnados.
-7. El marco que sostiene la figura de Pakal, como si estuviera en las fauces, son las quijadas superiores de dos serpientes descarnadas.
En el centro de éstas, desciende el rey al inframundo.

Y bueno… Hay mucha gente alrededor del mundo que cree en la existencia de seres que vinieron y colonizaron la tierra. Hasta aquí todo está perfecto, es normal. El Universo es tan inmenso que resulta extremadamente posible la existencia de seres millones de años más avanzados que nosotros (en otros planetas). El problema es que a veces nuestras creencias se salen de control y como dice el sabio: a veces vemos cosas en donde no las hay.

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Formador de historias verídicas y mitológicas en la configuración de D'A (Dimensión Alterna) puede seguirme en la red social o en el grupo de FB: Dimensión Alterna

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